-Sammy, piénsalo. ¿Cuándo empezaste a quejarte de tu vida? ¿Este año? –Miriam colmó el silencio con un torrente de palabras-. Seguridad. Eso es todo lo que cualquier persona desea. Jubilación, hospitales, empleo, casa... ¿Votaste acaso a favor de la ley de control de la población, hace siete años?
Meneó la cabeza, recordando en silencio. Aquello había ocurrido antes de que naciera su hijo. Un hombre quiere tener un hijo por algún motivo vago, para que siga sus pasos cuando él haya muerto.
-Cada diez años –prosiguió la muchacha con amargura- desde hace más de un siglo, el mundo se ha enfrentado al problema demográfico. Y siempre vota en contra de la ley. Las naciones occidentales temen que las orientales no las sigan. Y de ese modo, la población mundial se eleva al cubo cada cien años. Sólo ahora, en estos últimos veinte años, más o menos, ha surgido el miedo al hambre. ¿Y la ciencia? Nunca hay suficiente dinero para investigar. Los científicos se ven forzados a jugar a estúpidos juegos de guerra, a enfrentarse con la insuficiencia de alimentos y tratar de encontrar medios para conseguirlos...Medios para que cincuenta millones de personas se amontonen en un espacio adecuado para cinco millones, medios que permitan crear climas soportables en planetas imposibles de habitar. Y siempre obligados a enfrentarse a quienes afirman que el hombre fue puesto en este planeta, la Tierra, y que en la Tierra debe quedarse. Quizá la gente esté en lo cierto, Sammy. Quizás los que se oponen al control demográfico en nombre de Dios tengan razón. Pero si la tienen, entonces Dios se propuso, sin duda, que nos extendiéramos fuera de este planeta...
...y siempre –prosiguió ella- chocamos con las personas que aseguran haber demostrado tajantemente que es imposible idear un sistema de propulsión capaz de aproximarse a la velocidad de la luz y, mucho menos todavía, superarla...Pero ahora se está abriendo un claro. ¿Qué crees que sucedería si los hombres lo supieran?...si los hombres se enteraran de que sus hijos podrán algún día emigrar a las estrellas, jamás votarían ni podrían en practica una ley para controlar la población, y todos moriríamos antes de que se construyera el primer cohete estelar...
(Fragmento de El Amor y las Estrellas...Hoy! de Kate Wihelm)
20050815
-Me habló...en su propio lenguaje -dijo Kolff con voz pastosa-. Durante media hora. Lo tengo todo grabado. Mañana se lo daré al ordenador para el análisis. Pero puedo afirmar que no era ningún fraude. Sólo un genio de la lingüística podría haber inventado un leguaje como ése, y no lo habría hecho tan bien. -Kolff se dio una palmada en la frente-. ¡Dios mío! ¡Dios mío! ¡Un hombre llegado a través del tiempo! ¿Cómo es posible?.
-¿Le comprendiste? -preguntó Heyman.
-Dadme algo más de beber -dijo Kolff. Aceptó la botella de bourbon que le tendía Aster y se la llevó a los labios. Se rascó su velludo vientre. Se pasó la mano ante los ojos como si estuviera intentando barrer telarañas. Y, finalmente, dijo-: No, no le entendí. Sólo detecté pautas. Habla el niño del inglés...pero es un inglés tan alejado de nuestro tiempo como el lenguaje de la Crónica Anglosajona. Está lleno de raíces asiáticas. Pedazos de mandarín, pedazos de bengalí, pedazos de japonés. Estoy seguro que hay árabe en él. Y malayo. Es un chop-suey de lenguajes. -Kolff eructó. Mirad, nuestro inglés ya es un gran estofado. Tiene danés, francés normando, sajón, un lío de cosas, dos corrientes, una latina y una teutónica. Por lo tanto tenemos palabras duplicadas que quieren decir lo mismo, pero que vienen de cada corriente. Sin embargo, las dos fluyen de la misma fuente, la vieja lengua mutter indoeuropea. En el tiempo de Vorman ya han cambiado eso. Han tomado palabras de otros grupos ancestrales. Le han dado vueltas a todo. ¡Qué lenguaje! Puedes decir cualquier cosa en un lenguaje como ése. ¡Cualquier cosa! Pero ahí solo están las raices. Las palabras han sido pulidas igual que guijarros en un arroyo, toda aspereza ha quedado suavizada, las inflexiones se han esfumado. Emite diez sónidos y transmite veinte frases. La gramática...me harían falta cincuenta años más para encontrar la grámatica. Y quinientos para entenderla. El desprenderse de la grámatica...una bullabesa de sonidos, un pot-au-feu del lenguaje...¡increíble! ¡increíble! Se ha producido otro desplazamiento de vocales, mucho más radical que el último. Habla...es como poesía. Un sueño de poesía que nadie puede comprender. Sólo cogí fragmentos, trozos...-Kolff se quedó callado. Se dio masaje en la inmensa bóveda de su vientre. Nunca le había visto ponerse serio antes. Fue un instante profundamente conmovedor.
(Fragmento de Las Mascaras del Tiempo de Robert Silverberg)
-¿Le comprendiste? -preguntó Heyman.
-Dadme algo más de beber -dijo Kolff. Aceptó la botella de bourbon que le tendía Aster y se la llevó a los labios. Se rascó su velludo vientre. Se pasó la mano ante los ojos como si estuviera intentando barrer telarañas. Y, finalmente, dijo-: No, no le entendí. Sólo detecté pautas. Habla el niño del inglés...pero es un inglés tan alejado de nuestro tiempo como el lenguaje de la Crónica Anglosajona. Está lleno de raíces asiáticas. Pedazos de mandarín, pedazos de bengalí, pedazos de japonés. Estoy seguro que hay árabe en él. Y malayo. Es un chop-suey de lenguajes. -Kolff eructó. Mirad, nuestro inglés ya es un gran estofado. Tiene danés, francés normando, sajón, un lío de cosas, dos corrientes, una latina y una teutónica. Por lo tanto tenemos palabras duplicadas que quieren decir lo mismo, pero que vienen de cada corriente. Sin embargo, las dos fluyen de la misma fuente, la vieja lengua mutter indoeuropea. En el tiempo de Vorman ya han cambiado eso. Han tomado palabras de otros grupos ancestrales. Le han dado vueltas a todo. ¡Qué lenguaje! Puedes decir cualquier cosa en un lenguaje como ése. ¡Cualquier cosa! Pero ahí solo están las raices. Las palabras han sido pulidas igual que guijarros en un arroyo, toda aspereza ha quedado suavizada, las inflexiones se han esfumado. Emite diez sónidos y transmite veinte frases. La gramática...me harían falta cincuenta años más para encontrar la grámatica. Y quinientos para entenderla. El desprenderse de la grámatica...una bullabesa de sonidos, un pot-au-feu del lenguaje...¡increíble! ¡increíble! Se ha producido otro desplazamiento de vocales, mucho más radical que el último. Habla...es como poesía. Un sueño de poesía que nadie puede comprender. Sólo cogí fragmentos, trozos...-Kolff se quedó callado. Se dio masaje en la inmensa bóveda de su vientre. Nunca le había visto ponerse serio antes. Fue un instante profundamente conmovedor.
(Fragmento de Las Mascaras del Tiempo de Robert Silverberg)
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robert silverberg
20050530
La cosa más importante que puede hacer un escritor es escribir una prosa comunicativa, de buen ritmo y estructura. Por debajo de eso tiene que haber una creencia en algo en algo, convicciones reales, auténticas. No las convicciones del editor, o lo que uno cree que son las convicciones del público que compra (la televisión opera sobre esa base: qué comprará el público, y se lo da), sino la idea de creer en algo. Pienso que cualquier escritor que cree real y auténticamente en algo, cuenta con un plus cualitativo; aunque no escriba tan bien como Joe Fulano, eso es lo se impondrá y atraerá a los editores y también al público. Me he pasado la mitad de la vida o más preocupado acerca de qué es lo que la gente cree, y dándole vueltas en la cabeza, pero tengo cada vez más la sensación de que busco a gente que crea en algo y casi no me importa qué sea. No hay por qué ponerse extremo al respecto y decir que se cree en el sadomasoquismo o en el fascismo o en algo por el estilo. Ustedes saben perfectamente bien que no hablo de situaciones extremas, pero el mundo y los Estados Unidos en especial parecen estar poblados cada vez más por personas de mente liberal que tienen la habilidad de ver los dos lados de un problema y emplean esa habilidad para autoanularse. Andan por ahí como ceros a la izquierda.
Theodore Sturgeon, recogido -no dice de donde, ni cuando lo dijo- en el primer número de la revista El Pendulo, Buenos Aires, Argentina, Mayo, 1981.
Theodore Sturgeon, recogido -no dice de donde, ni cuando lo dijo- en el primer número de la revista El Pendulo, Buenos Aires, Argentina, Mayo, 1981.
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theodore sturgeon
20050525
Antes de KYT existio SJR
1. Cronica de la edicion 2004 del Festival de Eurovision.
2. Introduccion a Claude Chabrol
3. Public Image Ltd-Live in Tokyo
4. Introduccion a Mick Collins
5. Chris & Cosey-Songs of Love and Lust y Cosey Talks
6. Messagero Killer Boy y FJ Ossang
7. Pink Floyd-The Final Cut
8.Japan-Adolescent Sex
1. Cronica de la edicion 2004 del Festival de Eurovision.
2. Introduccion a Claude Chabrol
3. Public Image Ltd-Live in Tokyo
4. Introduccion a Mick Collins
5. Chris & Cosey-Songs of Love and Lust y Cosey Talks
6. Messagero Killer Boy y FJ Ossang
7. Pink Floyd-The Final Cut
8.Japan-Adolescent Sex
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